Como has llegado hasta aquí

Como has llegado hasta aquí.

A veces el mundo maternal se llena de polémicas incómodas sobre qué somos. Etiquetas infinitas que no hacen otra cosa que limitarnos.

Porque unas somos madres lactantes, otras no, unas somos madres que colechan, otras no, unas conciliamos, otras morimos en el intento; unas les ponemos el móvil porque desarrolla su motricidad, otras lo odiamos porque los atonta, unas hacemos bizcochos buenísimos, otras los compramos del Super… Pero todas somos madres y a todas se nos va la fuerza por la boca cuando nuestras fieras nos da un fuerte abrazo.

Ese es nuestro verdadero talón de Aquiles – Mamá te quiero mucho.

Mira mamá , que bien como solito….

Da igual si han roto una vajilla entera o simplemente no quieren meterse en la ducha mientras los perseguimos por la casa mientras les quitamos la ropa a regañadientes.

Las madres no seríamos madres si detrás no existiera un padre ojeroso, al que apenas ven nuestros hijos por incompatibilidad laboral.

Ese padre sordo como una tapia que oye el llanto a media noche de nuestros hijos. Ese padre que cocina mal, pero lo intenta o que viste a nuestros hijos con el jersey polar más grueso en verano y en invierno los saca medio en pelotas.

Detrás de cada madre ojerosa hay una abuela que critica todo o que se empeña en besuquear demasiado a nuestros hijos. Un abuelo al que la Sociedad de dentistas de España debería otorgarle un premio a la mejor caries provocada por la ingesta masiva de caramelos.

Pero sobretodo detrás de cada madre existe una sociedad culpabilizadora  en la que premia ser una supermamá y no un sencilla y amorosa mamá.

Cuando Samanta Villar dijo que a veces se imaginaba tirando a su bebé por el balcón, empezó la enésima guerra que divide España en dos: la maternidad.

De un lado, las Supermadres, para las que un hijo es todo… y más. Del otro, las autodenominadas Malas madres, que defienden que la crianza puede llegar a ser un tormento y no pasa nada por reconocerlo. Escojan bando (si quieren).

¿Los valores culturales dominantes favorecen la maternidad o la atacan?

La finalidad global de la maternidad consiste en reproducir, proteger, guiar, comprender la vida del individuo y hacer que su hijo sea aceptado por la sociedad.

Y eso es lo que hacemos a diario, cada una a su manera, con ayuda o sin ella. Todas somos madres con ojeras, madres cansadas pero en el fondo felices por tener a nuestros hijos… aunque a veces sea muy en el fondo….

A los ojos de la mayoría, somos malas madres, nunca es suficiente en esta sociedad de consumo masivo.

Familia Modelo


No hay más que ver los anuncios de televisión de productos para bebés, edulcoradas comedias románticas en la que los amantes son la madre perfecta y su nene, en un mundo en el que no parecen existir las prisas ni las ojeras. 

Seguramente muchos te juzgarán, pero algún día, cuando tus hijos vean todas las cosas maravillosas que has hecho por ti además de criarlos, ellos mismos te lo agradecerán y se sentirán orgullosos… ¡eso espero!

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3 comentarios en “Como has llegado hasta aquí

    1. Bienvenida al club de las que vamos corriendo como pollos sin cabeza. Nos alegramos mucho de que te guste. Esperamos nos sigas visitando.

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