Genética maternal

impronta maternal

Genética Maternal. El “Gen” maternal es muy poderoso. No imaginas cuánto, hasta que se instala en ti.

Se apodera por completo de tu persona una vez que sabes estás embarazada.

Dejas de ser aquella chica risueña y pasota para ser la Sra. Mamá.

Si lo sé, al leerlo una parte de vosotras se retuerce en vuestro interior y la otra sonríe y asiente con la cabeza resignadamente.

En el momento de dar a luz, el gen se desarrolla por completo.

Gracias a la genética maternal, eres capaz de encontrar cosas en 5 segundos y hacer mil cosas a la vez.

Ya no hay vuelta atrás: Eres una mamá.

Y las mamás tendemos a tener nuestro propio vocabulario y un gran repertorio de frases que podemos utilizar en cualquier instante.

Mientras tus hijos son adorables y gorditos bebés, dicho gen se mantiene dormido esperando a salir.

La genética maternal suele manifestarse cuando tus hijos comienzan a tener su propia autonomía y ya han dejado atrás esa maravillosa etapa de bebés.

De repente, un día mientras te escondes de tus hijos en la ducha.

Buscando tu propia paz interior y la calma, el “gen completado” se activa.

Con esa ducha, lo que pretendes es tener un instante para ti, un breve descanso cerebral de maternidad ininterrumpida..

Pero no, es imposible huir ni un solo instante de tu nuevo cargo. Así que tu nueva condición desarrolla al máximo tus sentidos extrasensoriales.

Efecto materno y herencia materna

El “Gen madre” es capaz de advertirte como en el salón de tu casa, la catástrofe se sucede.

Tus hijos se disputan un juguete o están coloreando con rotuladores tu nuevo sofá mientras tu tomas esa ansiada ducha al final del largo día.

No sabes como, pero tu sentido del oído se agudiza bajo el agua, mientras frotas tu cabello a una velocidad desmesurada presintiendo el desastre.

Imprinting materno

Al no poder conseguir ese amado tiempo de tranquilidad bajo el agua caliente, por tu boca sale una de aquellas frases que juraste solemnemente no decir nunca jamás y que tantas veces le oíste decir a tu madre cuando tú solo eras una niña.

-“ Como vaya para allá, os vais a enterar”

Todas y cada una de las que nos convertimos en madres, terminamos por repetir aquellas frases que tanto repitió nuestra madre hasta la saciedad.

Es curioso, como podemos repetir ese argot que se transmite de generación en generación, para tratar a nuestros hijos de igual manera.

Sobretodo cuando se trata de reprenderlos o educarlos.

Las madres somos guerrilleras curtidas en mil batallas y nuestra arma son esas frases ofensivas gracias al “Gen maternal”.

No necesitamos argumentos, ¿porque? -”porque soy tu madre, y punto”.

¿Os suena? ( Como nos gusta utilizar ahora esas frases de madre )

Tampoco solemos pedir perdón, aunque en el fondo nos puedan “repatear” los patrones repetidos de nuestra infancia :

– Venga, pero si me ha dolido más a mi que a tí”…. acto seguido del cachete o el inolvidable zapatillazo ( arte ya casi en vías de extinción) de antaño de nuestras sabias madres.

Genética Maternal

Nosotras que hemos sido indómitas, salvajes e incluso más de una rebeldes sin causa como yo, ahora somos miedosas por culpa del “Gen madre”.

-No te subas por ahí que te vas a caer…

(Sentenciando el casi seguro golpe o caída.)

Para luego contemplar condescendientes el hecho con los brazos en jarras:

-Te lo he dicho!  Lo ves, ya te has caído! “pues ahora encima vas a cobrar por no haberme hecho caso”. (Ahora sabemos predecir el peligro antes de que ocurra, no es magia, se trata de responsabilidad.)

Nuestros “Gen de madre” tiene verdaderos poderes clarividentes e incluso a veces metereológicos.

Ese: -”Abrígate bien que hace frío y te vas a resfriar”…. A la que refresca un poco.

Nosotras, que de niñas hemos andado descalzas, en pleno invierno en casas sin calefacción central, ni parquet calentito bajo nuestros pies.

atchússssss

Por supuesto, a los dos días tu buen hij@ aparecerá con un resfriado del copón, a moco tendido y con décimas de fiebre, alegando es culpa de que se lo han pegado en clase y no por la falta de ropa como tú predijiste.

En mi caso, de niña, era bastante torpe a la par de movida, así que conozco todos los tipos de esguinces, fracturas y cortes posibles.

Pero a mi madre no le preocupaba me estuviera desangrando, no…

Ni siquiera le asustaba un hueso salido, al fin y al cabo, ella lo arreglaba todo con Mercromina.

A la hora de visitar un hospital, nunca faltaba aquella frase acompañada de mirada “Rayos X”:

– “ Llevas una muda limpia, no?” …(.como si en urgencias no tuvieran nada más que hacer que mirarte las bragas.)

Pues aunque me cueste reconocerlo ahora soy yo la que se lo dice a mi buena hija.

Incluso cuando era más pequeña la vestía de punta en blanco, durante las visitas al Pediatra.

Y es que en cuanto nos convertimos en madres, nos hacemos todas unas expertas en materia de higiene y salud.

-”Si no te lavas los dientes se te van a pudrir” o ese: –Tómate rápido el zumo que se van las vitaminas.

Y es que el Gen en cuestión no sólo nos trae esto poderes sobrenaturales como la clarividencia o la telepatía, también nos aporta un soberbio orgullo de madrazas y una falsa  indiferencia:

– “¿Para qué me preguntas si vas hacer lo contrario?”.

Nuestros hijos dan por sentado que la maternidad consiste en que nos convirtamos en personas polivalentes y multifuncionales las 24h del día.


Nuestro deber es recordarles que están equivocados.:

-”¿Acaso te crees soy el Banco de España? “

-”Que te crees, ¿que esto es un hotel?” con la variante de :

-”Que te has creído, ¿que soy tu chacha?”

Las frases maternales sirven de advertencia ( nosotras ya sabemos cómo va a terminar pero tenemos que soltarlas sí o sí para no acabar envenenadas ):

-”Me estás buscando… y me vas a encontrar” ( Modo advertencia 1 )

-”Tú verás” ( Modo advertencia 2 + falso desinterés)

-”Esto ha pasado de castaño a oscuro”

Y cuando ellos intentan rebatir esa discusión, rematamos con:

-”Ni patata ni patato (o cualquiera de sus variantes)…Está claro: no (y de nuevo) y punto.

Y no contentas con ello, nuestro despliegue en cuanto a frases termina cualquier tipo de discusión con la consiguiente ofensiva para hacerles sentir culpabilidad:

-”Es que te sale por una oreja y te sale por la otra”.

-”Un día de estos me vais a matar a disgustos”. ( está cobra más sentido después de una sus trastadas)

-”Todo el día de arriba a abajo y no me puedo ni sentar”

( Esta es válida también para el marido ausente).

-”Si te enfadas tienes dos problemas: enfadarte y desenfadarte” (Y, además, esto es totalmente cierto…) Tanto que también podríamos aplicarnos esta frase a nosotras mismos de vez en cuando, ¿no os parece?

Todas estas frases hacen que amemos incluso más a nuestras madres Ahora, al calzar sus zapatos, al estar felizmente infectadas por el “Gen Maternal” todo cobra sentido y las comprendemos taaaan bien…
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Sigue leyendo más sobre Genética Maternal en: Parecidos razonables entre padres e hijos

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