Mamá siempre eres la última

Mamá siempre eres la última.

Sábado a las 8 de la mañana.

Mi hijo aparece por mi dormitorio con un festival de canciones al oído, desde luego él sí ha recargado pilas. Mientras, tú te arrastras adormilada escaleras abajo para preparar el desayuno del campeón, demandante de más energía proteínica que poder quemar en un santiamén.

En tu caso, por mucho café que tomes no recuperarás esa energía ni ninguna otra existente, que te quede claro.

Tu marido y tu hija mayor siguen acurrucados bajo el edredón de sus camas tan a gusto.

Es curioso, de lunes a viernes tu existencia se convierten en un corre corre para despertar a tus pequeños orcos sin mucho éxito y con las consiguientes prisas para llegar a tiempo al colegio mientras preparas mochilas, ropa y desayunos como si el mundo se fuera a acabar.

Pero los fines de semana no, los findes sea la hora que sea que los acuestes la noche anterior, tienen un especial radar o despertador interno para despertarse bien temprano.

Pues nada, ya que estás levantada y tu amado hijo ya ha desplegado toda su artillería de juguetes por el salón, te dispones a hacer alguna tarea del hogar que no requiera hacer mucho ruido para no despertar el sueño de los dos angelitos, del piso de arriba.

Te despiertan a ti mamá, no a su padre… Repito sólo a ti.

Inicias tu mañana recogiendo ropa de los cestos para lavar y saludando a tu amiga lavadora.

-Buenos días chica, que tal si le das unas vueltas a todo esto. Tranquila a lo sumo creo que hoy sólo voy hacer 3 coladas más. Pienso en mi conversación simulada con el mundo electrodoméstico mientras hago la consecuente criba de ropa blanca y de color.

En el piso de abajo se masca la tragedia, un misterioso y profundo silencio inunda la casa. Bajo las escaleras casi de puntillas, cargada con un cesto de mi primera colada recién recogida del tendedero.

¡Genial! Mi satélite número 2 ( mi hijo pequeño) se ha dedicado a pintar los muebles con rotulador permanente.


No se si suicidarme haciéndome una soga con la ropa recién doblada o coger al niño y hacer hamburguesas con él.

Opto por la solución de corregir su actitud con una riña y comenzar a utilizar todos los limpiadores existentes en el mercado para borrar todo ese estropicio sin resultado alguno.

11 de la mañana. Mi hijo ya se aburre y comienza a ponerse algo impertinente mientras una ya adecentado algo la casa e intenta desayunar medianamente en condiciones.

Por fin baja el resto de la familia, con su ritmo sosegado y calmoso.

Ellos ven su vida pasar más lenta, que bastante corren entre semana.( Como si una servidora no lo hiciera) El sofá es su siguiente parada. No vayamos acelerar demasiado los músculos y rompernos algo. (Que envidia me da su parsimonia)

Mi marido desaparece con su calmado café por unos buenos cuarenta minutos para luego añadirle otros 10 a su disfrutado y más que merecido cigarro.  

Yo, en ese tiempo voy por la siguiente lavadora, las camas, recojo los platos del desayuno y ya he vestido al pequeño.

La satélite número 1 (mi hija) tiene su primer debate existencial con la ropa de su armario. Eso sí, con el consiguiente griterío con un toque dramático de no saber qué escoger y pensar que el mundo conspira en su contra.

He conseguido beberme un triste café con leche y salvarme de morir atragantada por una galleta en el gaznate, mientras separaba a los hermanos por una de sus discusiones sobre un juguete o vete a saber que.

A estas alturas de la mañana comienzo hacerme la sorda.

Mi salón, vuelve a parecer un campo de pruebas militares, hay cojines y mantas por los suelos. Juguetes y lápices de colorear por todas partes.

El volumen del televisor con los dibujos animados al máximo y yo con la sensación de que se me olvida algo.

Así! Las doce del mediodía y yo sin mear. Cualquier día me explota un riñón y tendremos un susto….

Me dispongo a preparar la comida. Entonces mi buen marido decide, que es un buen día para salir a comer fuera o salir a vermutear. Guardo la comida que había sacado a descongelar de buena mañana y me voy a vestir.

Mejor no me ducho, si no tardaré demasiado, así que salgo del paso cepillando mi pelo y buscando algo mono y resultón que ponerme.

DILEMA, duda existencial.

¿Tacón o no tacón? Me paseo por la casa con un zapato de cada pidiendo opinión de como me queda.

Ahí estoy yo, sabiendo que se nos echa el tiempo encima si no me decido rápido, pero sin saber qué hacer, murmurando, “no sé, no sé”.

No combina nada. -Ande vas así loca, que parece vas de fiesta. Me digo mentalmente. 2 cambios de ropa más tarde.

-Mejor ponte cómoda, pero, mecachis! si que es que nunca me arreglo…y a regañadientes escojo un vaquero y una camiseta básica.

Pasan los minutos mientras mis desalmados siguen produciendo caos en el piso de abajo. En lugar de recoger o hacer algo por colaborar a pesar de mis gritos desde el piso de arriba.

El buen padre prosigue con la calma de un sábado.

Por fin, bajó las escaleras de mi casa como diría aquel “arreglada pero informal”.

Entro al baño. Por fin mi hija lo ha abandonado después de su tiempo de postureo frente al espejo.

Me maquillo como puedo ante la atenta mirada de mi hija que me desconcentra una cosa bárbara mientras me habla sin cesar de su vida de preadolescente.

¡Malditas ojeras no hay quién las disimule….!

Estoy ya de los nervios y comienzan mis audibles quejas. Mi marido que ojea el móvil tranquilamente se da por aludido y se lleva a los niños a buscar el coche.

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Que bien! tengo dos minutos literales de silencio y los disfruto.

Antes de irme miro a mi alrededor, mi casa está totalmente desordenada y aún me quedan cosas que hacer…quizás mañana, reviso llaves, móvil en mano y bolso preparado para contratiempos con niños ( toallitas, muda de recambio, agua, etc ).

Mi hija en el portal esperando, me sentencia con la frase que tanto temo: MAMAAAA siempre eres la ultima, mira que eres tardona!

Como si después de ir a mil por hora desde las 8 de la mañana, haciendo mil cosas a la vez y sin tiempo ni para ir al baño… (Aquí tienes un divertido post sobre este tema)

¿Os suena de algo? ¿Seré mala madre?

Espero vuestros comentarios. Mamas con ojeras, contarme vuestra experiencia de sábado…

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