Mamá zombie.

Hoy os quiero hablar de una especie de mamá entre las que me incluyo yo. Las mamá zombie o “mombie” no solo son esas madres primerizas que pasan sus horas en vela, dando el pecho o sobreviviendo al colecho arrinconadas en sus colchones.

No! Una se convierte en mombie perpetuamente para el resto de su vida.

Este es un virus sanguíneo del que no puedes escapar jamás. Y de nuevo No! no vamos comiendo cerebros por ahí. (Bueno si acaso intentamos comernos el de nuestros hijos simbólicamente hablando para ver si los manejamos a nuestro antojo).

Este es un virus sanguíneo del que no puedes escapar jamás.

En realidad una mama zombie es una especie de madre que se pasea por los colegios, supermercados y calles con unas ojeras que abarcan toda su cara, el pelo mal peinado y murmurando: “anda que sí lo llego a saber me quedo yo embarazada”.

Sí!, mamas fantásticas de la muerte, mamafits y mamas famosas, el resto de las mortales somos así de destartaladas y desquiciadas.

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Existimos escondidas en la sombra de la maternidad.

Con ello, no digo no seamos madres amorosas ni atentas. Solo que en más de una ocasión nos replanteamos el hecho de ser buenas madres y lo grande que nos viene el cargo por culpa del cansancio y hastío que llevamos sobre nuestra espalda.

Este virus maternal te infecta desde el mismo momento en el que te embarazas y no te abandona como he dicho antes.

Pasan los años y sea la razón por la que sea ya nunca más duermes 6 horas seguidas.


Cuando estás embarazada todos tus amigos con hijos te dicen una y otra vez: “duerme” “aprovecha ahora que puedes”… Y tú piensas “pues ya lo intento pero con esta barriga descomunal cómo que no hay manera de dormir bien…”

De hecho, en esos momentos incluso piensas, ilusa de ti, que cuando ya no haya barriga dormirás infinitamente mejor…

Y es que tu mente tiene únicamente como objetivo que todo vaya bien el día del parto, lo que viene a partir de ahí es algo tan nuevo para ti. Un mundo tan desconocido, que ni siquiera eres capaz de imaginarlo… Ayyyy! Pobre ignorante, si supieras lo que te espera ya se hubiera extinguido la especie humana.

Todo empieza al nacer tu hij@

Ya en el hospital compruebas como es de difícil dar dos cabezadas seguidas sin que entren enfermeras, médicos o visitas.


Es verdad que en ese instante como te sientes en una nube de emoción y de felicidad. No te importa no dormir las primeras, no dejas de mirar a tu bebe y de dar las gracias…

Hasta que la anestesia emocional pasa y caes en picado… estás agotada y necesitas dormir con urgencia….

Cuando llegas a casa, experimentas como es posible perder la noción del tiempo, los días se vuelven noches y al revés ya que tu bebé no sabe de ciclos del sueño y está aprendiendo a dormir y a sobrevivir fuera de tu vientre.


Los bebés no saben nada de días, noches, atardeceres ni anocheceres, y simplemente duermen cuando tienen sueño y se despiertan cuando tienen hambre. Esto ya de por sí lo complica todo un poco, porque sus horarios no se coordinan en absoluto con los nuestros, y eso de que se despierten por las noches, varias veces. No parece muy saludable para ninguna madre ni ningún padre.

Cuando quieres darte cuenta y ya ha pasado un año, hace meses te reincorporaste al trabajo con todo el dolor del mundo por abandonar a tu bebe.

Llegas agotada a casa y piensas, ahora ya es mas mayorcit@, ahora ya podrá dormir solit@, pero NO, nada más lejos, si no es pipi, es un biberón, o un no tengo sueño…

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La cuestión es que sigue igual la cosa.

Tu te acuestas a las mil cuando terminas todos los quehaceres de la casa, preparas la ropa del día siguiente de tus otros hijos y justo cuando colocas la cabeza sobre la almohada y caes en estado catatónico, entra alguno de tus hijos y se acopla en la cama de manera que terminas molida a patadas y codazos en el filo del colchón, deseando no caerte.

No importa si optas por usar tapones o antifaz, tu hijo te hará saber a grito pelado que tiene hambre, que se ha echo pis encima o que simplemente prefiere dormir contigo.

Que esto de arrancarte de un sueño profundo te lo hagan una vez, una noche, pues mira… ya recuperarás el sueño en otro momento. Que te lo hagan más de una vez en una misma noche te lleva a pensar ilusamente que «a ver si la siguiente noche es mejor y recuperas», pero cuando te pasa varias noches, entonces se convierte en costumbre, no hay remedio posible y te transformas en una «Mombie».

¿Una «Mombie»?

No está muy clara aún la definición. ¡Señores de la RAE parece que aún no han admitido el término y yo creo que ya va siendo hora! ¡Las Mombies Existimos!

Por el momento yo he encontrado diferentes definiciones por la red que podrían decir lo siguiente:

Mombie (adj.): Dicho de una mujer, ya madre, privada de sueño, que se alimenta de chocolate y cafeína y sobrevive con besos babosos y sonrisas melladas. Se la considera experta en la multitarea, y su aspecto desaliñado es clara muestra de que su imagen no se refleja en los espejos tiempo ha.

Ahora que has leído todo esto, seguramente te habrás identificado o en el peor de los casos te estarás replanteando el posponer aquello de ser madre por algún tiempo.

Por sí acaso te queda alguna duda repasaremos las características de toda buena mama zombie que se precie.

  • Caminas sin objetivo claro: o al menos eso parece. Te diriges a un sitio determinado y cuando has llegado regresas al lugar de origen. Te detienes un instante y repites el patrón. Segundos después te dices en voz alta «¿Qué estaba yo haciendo?».
  • Abusas de los cafés y el chocolate: Bebes mucho café, más de lo esperable para una madre reciente, tu sola terminarías con toda la plantación de Juan Valdés. Al hablar puede percibirse claramente un aroma a café en tu aliento, y tus dientes pueden tornarse amarronados, como consecuencia de un exceso en el consumo de chocolate.
  • Hablas bipolar o intelegible: Tus momentos monólogo se suceden constantemente, no escuchas a nadie más y necesitas hablar en voz alta como si necesitaras contarlo todo en el menor tiempo posible (se sospecha que coincide con los picos más altos de cafeína en sangre). Los temas suelen ir relacionados con tu hijos y con todo lo que tienes que hacer. Estos momentos se combinan con otros en los que tu comunicación se limita a cortos gruñidos o monosílabos (Ahí esta el bajón de cafeína). En estos instantes sigues actuando más por inercia que de manera consciente y es cuando caminas sin objetivo alguno.

No puedes dejar de moverte y mover cosas sin sentido: si estas de pie, lo más probable es que empieces a moverte de un lado hacia el otro, como bailando un vals, sin música y sin bebé (porque si tienes bebé está claro que lo estas meciendo.

También meneas cosas como si fuera un cochecito. Si te has encontrado meciendo el carro del súpermercado hacia adelante y hacia atrás, (aunque tu hij@ esté siendo porteado por tu pareja), como queriendo que las verduras y el champú que han puesto dentro del carrito no se sientan desatendidos, claramente eres una mamá Zombie.

  • Ojeras descomunales. Esta es la mas clara y evidente prueba. Tanto si te maquillas como sí no, las ojeras siempre te acompañan.
  • Los espejos de tu casa reflejan a una total desconocida:
    Puedes salir a la calle con las zapatillas de casa, con calcetines de colores diferentes o con ropa que no parece combinar. Tu peinado se limita a una coleta permanente o a un repeinado por delante y un amasijo de enredos en la parte de detrás . (Con el paso del tiempo optarás por llevar el pelo corto para no tener que peinarte…créeme.)
  • No eres capaz de ver una serie o película sin dormirte. (A una mama zombie no le hables de estrenos en cartelera, de la nueva serie de Netflix o del programa de anoche, no tiene ni pajolera de lo que le hablas). Normalmente caes dormida a los 3 minutos de comenzar cualquier cosa en la pantalla, por muy fantástica que sea.
  • Adoras a tus hijos de un modo que solo los que tienen hijos pueden entender. (probablemente como modo de transmitir la «infección»): tus amigas sin hijos se replantearán muy seriamente la posibilidad de ser madres al verte actuar. Pero, los mensajes subliminales que tu envías sobre lo bien que huele tu bebé, las sonrisas que te dedica, lo precioso que es la maternidad, etc; nubla el raciocinio de cualquiera de tus víctimas y tras incubar unos días, semanas o meses «la infección», estas amigas llegan a casa y le dicen a sus parejas «cómo me gustaría tener un bebé». Y vuelta a empezar….el holocausto mombie.
  • Eres capaz de hacer desaparecer y aparecer objetos: o eso es lo que crees, pues puedes tener algo en la mano y cinco segundos después no encontrarlo por ninguna parte ( llamesé gafas y llevarlas en la cabeza o la sartén con la que estabas cocinando). También puedes buscar algo por todas partes y cinco horas después darte cuenta de que lo tienes en la mano o delante de tus narices.
  • Te vuelves SúperWoman: Me río yo de cualquier super heroína, a menos que también sea madre. Te has convertido en toda una felina y tienes visión nocturna de modo que eres capaz de cambiar un pañal a oscuras o recorrer tu casa sin encender luz alguna en busca de un vaso de agua. Si te has convertido en ambidiestra. Puedes comer con la mano diestra y con la siniestra mientras sujetas al bebé mientras lo amamantas con la otra. Si tecleas con una sola mano. Si eres capaz de coger cosas del suelo con los dedos de los pies. Eres capaz de planchar mientras le das vueltas a la comida hirviendo y puedes sujetar el teléfono entre la oreja y el hombro con una facilidad pasmosa, definitivamente eres una súper máma zombie.
  • Te comportas bipolarmente: puedes estar explicando algo precioso que han hecho tus hijos y segundos después llorar hasta que te llegues a deshidratar. Aviso a los que conviven contigo: (No se aconseja reprimir esos cambios de humor, pues el llanto es una de las vías de eliminación del líquido sobrante por el exceso de café.)
  • Sueñas con dormir una noche entera: Fantaseas con dormir en una cama de hotel “tooooda” la noche. Has llegado a pensar en como sería si tuvieras un pequeño accidente, lo justo para que te ingresarán unos días y poder dormir en el hospital a rienda suelta, mientras sucede el caos general en tu casa por tu ausencia. Te imaginas una ducha y una cena tranquila sin levantarte 10 veces. Aún así intentas, de todas maneras, no pensar mucho en ello, para que no te produzca taquicardia y ansiedad.

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Si eres el marido o familiar de una madre zombie:

La recomendación si eres un familiar o amigo/a de una mombie es que tengas en cuenta su comportamiento y hagas lo siguiente:

  • Aproxímate con cautela para evitarles sobresaltos: no suelen ser peligrosas, pero andan cortas de reflejos y lo último que necesitan es llevarse sustos inesperados.
  • Ofréceles café: es la medida de aproximación más útil. Normalmente no lo rechazarán.
  • No les digas qué tienen que hacer para curarse: no les gustan los consejos… se han documentado casos de intento de arrancamiento de oreja a mordiscos, e incluso algún intento de mordisco en el cuello.
  • No las despiertes, bajo ningún concepto: en el 99% de las ocasiones el bebé estará seguro, porque tienden a coger una posición que los protege. Si por lo que fuera vieras que el bebé no está bien, que se les resbala o similar, no las despiertes ni trates de cogerles al bebé. Tu integridad está en riesgo. En ese caso es mejor que te quedes expectante junto al bebé para que no corra ningún riesgo.
  • No les lleves la contraría. Nunca contradigas a una mama zombie que no ha dormido desde hace días. ( Puede que el que no duermas seas tu esa noche en el sofá.)
  • Haz las cosas de la casa: tanto si eres la pareja como si no, haz todo lo posible en casa. Cuanto menos haga ella mejor, pues más tardará en desarrollarse «la infección».

Por cierto,os dejo un vídeo de madres que quisieron representar lo que es una madre «Mombie».

Quizás te pueda ayudar un poco a entender el proceso de conversión. ¡Estás a tiempo!

Así somos las mamas zombies, algunas a punto de curarnos, prácticamente rehabilitadas, volvemos a quedarnos embarazadas y caemos de nuevo con los síntomas, que en la segunda ocasión suelen ser incluso más graves. ( no quiero imaginar en la tercera)

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  1. Te entiendo perfectamente! Entre el pequeño (4) que madruga SOLO los fines de semana y la grande (10) que dice que dormir es perder el tiempo me llevan loca!

  2. Me siento muy identificada.
    Mi hija se levanta todos los fines de semana a las 7’30hr, y encima que no duerme siesta siempre me cuesta un mundo llevarla a la cama por la noche.
    Saludos

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