Me bajo del tren de la maternidad

Me bajo del tren de la maternidad

Me fallan las fuerzas como madre. Lo digo en serio. Esto de la maternidad a veces me sobrepasa.

¿Que ha pasado con esas familias modélicas de las series en las que los hijos sin chistar obedecen a sus padres?

En serio. Nos vendieron la moto. No sé vosotr@s, pero yo de adolescente al mirar esas imagenes me debí hacer una idea equivocada de la maternidad.

Hoy en día miro a mi alrededor y en lugar de ver ” la casa de la pradera” veo una casa del terror.

A veces parecemos locos.

A veces por no discutir ya ignoro, harta y agotada de pelear a diario ( a veces hasta 3 o 4 veces) con la intensa de mi hija.

Se acercan las temidas colonias escolares. Que conste que son temidas por el zafarrancho que lía mi hija como un mes antes de que estás sucedan. ( en mi caso mientras esta en ellas, mi casa es gloria bendita).

Pues resulta que la niña se va ahora en breve y ya estamos llegando a cotas insostenibles de nerviosismo mutuo. Esto de la maternidad no tiene precio!

Ella, atacada con todo lo que se quiere llevar y preparar y yo por que se calle de una maldita vez de su conversación monotemática diaria.
Yo me agarro, por cansancio y desesperación, a “mañana se le olvida”, pero “mañana será peor”, se enfada y esta niña enfadada es lo más parecido al fin del mundo.

Una Drama Queen de mucho cuidado.

De paso sea dicho, la niña intensa se las trae. Resulta que con sus 10 años aún da guerra a la hora de dormir. Lo alargamos lo que podemos, nos montamos un campamento de cojines y peluches, una luz quita miedos encendida y vete a saber que rituales nocturnos más.

La cuestión es que aún así la niña sigue incordiando a media noche con un “no puedo dormir, tengo miedo” o “un no tengo sueño ¿que hago?”, tras despertar a todos los demás y dejarnos desvelados por completo.

Mi pregunta es: ¿Estando de colonias, no siente miedo? Acaso, su habitación o la de su hermano ( que es donde duerme por estar acompañada) no le brindan la suficiente protección.

Lógicamente como adulta a mi me resultaría más difícil dormir en un sitio desconocido rodeado de bosque y compañeros con ganas de hacerme bromitas nocturnas que al amparo de mi casa y mis padres.

Pero, así es mi hija la intensa, todo son risas y preparativos para irse a la casa de cualquiera y en la suya de arma cada noche uno de sus shows.

¿Soy la única que pasa por esto, que lo de mis niños es normal aunque me desquicien día si y día también?

Más ejemplos:


Todas las mañanas, cuando salimos como los locos (mejor, cómo locas), “por no discutir” vamos con falda a todos lados con su correspondiente pelea matutina por no saber que ponerse.

No sin antes desarmar el armario buscando un variado repertorio de faldas que la lavadora y nuestro tiempo no da para tanto…
¿Cuál será la próxima pelea? Así la hora de comer y niña pon la mesa dicho unas 15 veces…

Y así es mi familia de “serie”. Mientras yo me replanteo a diario si por no discutir les dejo hacer de todo o voy pidiendo hora en el psiquiatrico. ¿Esto era la maternidad?

Cedo también en darle más galletas al pequeño, y en darle el juguete que tiene el buen hijo,que es un santo al lado de la hija intensa, para que deje de berrear, porque a diferencia, ella no llora, no, ella berrea, escénifica y sobreactua de manera para intentar salirse con la suya… así que llegue la noche es mi aliciente para aguantar por las tardes.

Y así muchisímas más cuestiones inverosimiles suceden a diario, mientras todo a mi alrededor parece un grand prix de locura y desproposito infantil de lado a lado como una mama zombie

Y lo más fuerte es que yo por no discutir casi nada, acabo siempre discutiendo por casi todo, ya que en esta casa somos todos muy cabezones.

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