Parecidos razonables entre padres e hijos

parecidos padre e hijo


Parecidos razonables entre padres e hijos. Cuando nace un bebe, generalmente todos intentamos encontrar el parecido con la madre, padre o alguno de los abuelos.

Decimos cosas como: la nariz es toda del padre, o esa boca es de nuestra familia: ¿Has visto las pestañas?, tu hermana las tenía igual de largas, es más se parecen, fíjate, etc.

Pero, eso muy probable que no sea posible hasta que los chicos empiezan a crecer y desarrollarse.


En algunos casos, no hay ninguna duda de quién fue la madre o el padre.

La impronta genética o parecidos razonables entre padres e hijos en las características físicas de una hija o hijo son evidentes, ciertos genes de uno de los progenitores tienen un efecto dominante en su expresión; por ejemplo, en la cara, manos,
forma de la cabeza, pies, entre tantas otras características.

Esta situación también es conocida como: “imprinting genético”

parecidos entre padres e hijos


De lo que quiero hablarles es de cuando tu hijo o hija es adoptado o acogido y el resto de la gente no lo sabe.

Piensan sólo en la impronta genética sin saber que tras muchos años de convivencia, por observación e imitación se van adquiriendo gestos y expresiones que hacen que las personas confundan estos dos conceptos.


Es muy curioso como durante mi infancia escuchaba a personas decirle a mi madre:

“Es igualita al padre, en la boca se parece “todita” al padre”, sabiendo que soy adoptada y físicamente.

Tras la explicación que he dado al principio de este post, ¿Cómo es posible que me parezca a mi padre cuando no compartimos genética.?

Si lo hace mamá …yo también…


Pues lo mismo me pasa con mis hijas de acogida, me dicen que las dos mayores nadie puede negar que son mis hijas, que si la forma de los ojos, que si el mismo tono de piel, en la voz son muy parecidas, la forma de caminar y de expresarse a la hora de hablar.

Claro evidentemente ambas son morenas con los ojos oscuros como yo, pero hay miles de personas con esas mismas características físicas.

En cambio las dos pequeñas son rubias con los ojos azules, evidentemente a ellas físicamente no me parezco, pero han adquirido ciertos gestos y expresiones muy mías por lo que también genera comentarios de la gente buscando parecidos…


Me suelen sacar parecido con la segunda de mis hijas por su carácter.

De pequeña mis padres decían que era como Lola Flores, por el temperamento, y esta niña tiene el mismo temperamento que yo.


Con la mayor nos une un vínculo tan fuerte que tan sólo con la mirada ya sabemos lo que decimos.

Una anécdota muy graciosa pasó hace unos veranos cuando veíamos una de las películas de Piratas del Caribe en el apartamento.

Cuidado que hago Spoiler!

Al final de la película está Elizabeth Swann en la cima de una colina viendo como su enamorado camina hacia ella desde la parte baja de la misma y comienza a correr colina abajo y… En mi cabeza yo pensaba “Está chica ahora se tropieza y baja rodando” y mi hija en voz alta dice: “¿Te imaginas que ahora va y se tropieza y bajo rodando?”.

Y en ese momento mi cara fue de : NO PUEDE SER!, ¿lo dije en alto?.

Para complicarles más la historia, mi padre, es mi padre adoptivo y mi hija más pequeña, hija de acogida, es decir, no hay ni por asomo una pizca de genética en esto, pues la gente les encuentra el parecido físico.

Además que en cuanto a personalidad son iguales, son muy bromistas los dos y como dice mi hija:

“Abuelo y yo somos compinches de perrerías”, cuando mienten o se les pilla en una mentira ponen el mismo gesto en la cara y la boquita ladeada y plana, como que no saben de que se les está hablando.


Yo cuando me pongo tensa o nerviosa y estoy en esos momentos de ausencia o como digo yo de “reconcentración de mi pa’ dentro”, me suelo morder el cachete por dentro y juro que no soy conciente de ello hasta que me hago daño.

Pues el otro día vi a una de mis hijas haciendo lo mismo mientras estudiaba.

Oh! Dios mio!

En ese instante pensé en el dicho que siempre he oído de mi madre:

“Se pega todo menos la belleza hija” Cuánta razón tiene.


Esta misma niña un día acompañaba a mi madre a un supermercado, cuando un hombre se les acerca y les pregunta:

¿Ustedes son hermanas?…. ¿HOLA? A ese hombre que le den un suero o alguna medicación, mi madre con sesenta y pico y mi hija de doce años.

Vale que se parezcan “físicamente” porque las dos son rubias, pero, SEÑOR, matemáticamente es imposible que dos herman@s se lleven más de 50 años de diferencia.


Para complicarlo aún más, tengo una amiga-compañera de trabajo, que a su vez las niñas llaman “TITA”, que acompañando a mi hija mayor a un evento deportivo, se le acercó una mujer y le dijo:

“No hace falta que me digas quien es tu familiar, esa niña (señalando a mi hija mayor), es clavaíta a tí, la forma de la cara y el pelo es idéntico”; finalmente mi amiga para no dar explicaciones, dijo sí, es mi sobrina.

Parecidos razonables entre padres e hijos


La familia la hace mis gestos en mi hija mayor, la frase preferida de mi padre en mi hija pequeña, la forma de fruncir el ceño de mi hija la segunda, igual que mi madre cuando algo no le cuadra y la sonrisa pícara de mi hermano en la boca de mi segunda hija pequeña.

No con todas las familias se nace, hay algunas que se hacen sin necesidad de ADN, impronta o imprinting.

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