Ser mujer y madre. Mi reflexión feminista.

Ser mujer y madre. Mi reflexión feminista.

Aunque haya compañías en las que el embarazo no es un impedimento para contratar o promover a una mujer, hay muchas otras que miran con recelo a quienes esperan uno, o por el simple hecho de ser mujer y que la maternidad sea uno de tus planes de futuro.

El otro día discutí acaloradamente con mi suegro sobre este tema tan controvertido. Imagino que su condición de hombre y jubilado le hacía ver las cosas de otra manera y bajo la perspectiva de hace 30 años atrás.

Es cierto que existen ciertas diferencias laborales ente hombres y mujeres. Traté de explicarle mi punto de vista como madre de dos niños con 45 años y mujer, pero, me fue difícil, aún con el apoyo de mi marido que estaba presente en la conversación.

Con esto no pretendo abrir una brecha en contra de los hombres.

El ingreso en el mundo del trabajo supuso en su momento la conquista de un nuevo espacio para las mujeres, pero la victoria quedó a mitad de camino.

Nosotras ganamos menos que los hombres; estamos poco representadas en los puestos directivos, y en ocasiones somos discriminadas por ejercer un derecho fundamental, ser madres.

El embarazo es visto con recelo en el mundo laboral.

Dicho por boca de mi suegro, que durante muchos años ejerció de taxista; me comentó un caso que conoció de una mujer empresaria que despidió a una contratada suya exclusivamente por el hecho de ser mujer.

Está señora decía que a ella no le salía rentable contratar a otra mujer que se iba a quedar embarazada. Que luego suponía toda la problemática y consecuente absentismo laboral, bien por que iba a dar teta o el biberón; por haber sufrido una cesárea, por sus meses de baja maternal y porque luego los niños enfermaban y somos nosotras las madres las que nos encargamos de esos menesteres.

Al escuchar esas palabras transmitidas de mi suegro, pero dichas por otra mujer me resulto no solo ofensivo como madre y mujer; si no que además me resultó contraproducente en un mundo en el que aún impera lo masculino por encima de todo lo femenino.

Yo misma me he visto en una entrevista de trabajo siendo juzgada e interrogada sobre mi vida personal y familiar:

¿Tiene usted hijos? ¿y los piensa tener…? – Mi primera respuesta fue y sigue siendo así de borde: – No creo mi vida personal le incumba a usted, ni creo no pueda ejercer bien el puesto de trabajo por el hecho de que en un futuro sea madre.

¡Pues si! Por lo visto en esta sociedad va implícito el hecho de ser mujer puedan hacerte ese tipo de preguntas personales, alegando que a la larga conllevará problemas para la empresa, conciliación, absentismo laboral, baja de maternidad y un largo etc…sacado de la manga. Mientras a los mismos candidatos varones para ese puesto no se les realizaba esa encuesta.

Ser mujer y madre. Mi reflexión feminista.

Existen mujeres extremadamente competentes que se quedan estancadas mientras los hombres de su edad y experiencia siguen progresando.

“He pasado años pensando que ni a mí ni a las mujeres cercanas que conozco, el machismo nos afectaba. A mis 45 y bajo la perspectiva de madre me ha hecho darme cuenta de que todo era una estafa; que hemos vivido un espejismo de igualdad”.

Las mujeres que no tienen hijos también se quejan de este mundo laboral en el que nosotras no acabamos de hacernos mayores de edad nunca. Somos la eterna becaria. La “niña” a la que un subordinado puede permitirse decir de forma condescendiente: “Claro, bonita, aquí tienes lo que has pedido”. Aunque peines canas desde hace años.

¿Que hay de las mujeres que no contemplan la maternidad en sus vidas?, ¿ Que hay de lo padres que si quieren ser padres?

Mi pregunta es: ¿ EL problema es del machismo que aún campa a sus anchas en el ambiente laboral o la poca conciliación familiar por parte de las empresas ?

Seguramente las dos respuestas son las correctas.

Las mujeres no deberían verse obligadas a elegir entre ambos extremos: No veo el porqué tienen que abandonar su carrera profesional a menos que quieran y si optan por hacerlo en favor de la crianza. Deberían de tener modelos de vida en los que seguir desarrollando sus habilidades y capacidades. Al mismo tiempo, estas elecciones deberían estar apoyadas por el sistema.

El ser madre o el no serlo, el modo de traer a nuestros hijos al mundo. La manera que elegimos de criarlos. Estas deberían ser decisiones tomadas en el ámbito de la pareja y no por cuestiones laborales bajo amenaza de perder el puesto de trabajo.

Asimismo debería ser bajo el estricto consentimiento de la mujer, que es en realidad la que va a tener que sufrir las consecuencias de esta decisión.

Las mujeres (incluyendo a las madres) de hoy en día son libres de decidir cómo quieren vivir sus vidas y así hemos de hacérselo saber al mundo.

Ser mujer y madre. Mi reflexión feminista.

Vivir y disfrutar de una maternidad consciente debería de ser sinónimo de una maternidad feminista.

Valoremos así a nuestras madres y abuelas siempre con el énfasis que se merecen. Les debemos reconocer todos los sacrificios que tuvieron que hacer por nosotros. Sobre todo los que tuvieron que hacer por el simple hecho de ser mujeres; y lo que mucho significo para ellas quizás laboralmente hablando.

Simplemente pedimos, un entorno laboral pensado entre todos, hombres y mujeres por igual. Una conciliación laboral racional y sensata, que no tiene por qué seguir ad eternumbajo el paradigma vital que un montón de hombres con copa, puro y mujer amantísima en casa establecieron hace décadas para nuestro país.

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